En la ma帽ana del 18 de octubre de 1985, Blas Riquelme, acompa帽ado de matones armados a caballo, cabalg贸 hasta la comunidad Mbya de Posta Romero, para el desalojo final.
Los peones de la estancia golpearon a los hombres y violaron a varias de las mujeres. Rotelo, el administrador, viol贸 a una mujer frente a su marido.
Luego derribaron las casas de la gente con tractores y les prendieron fuego.
La destrucci贸n incluy贸 los opy, templos sagrados, que fueron reducidos a cenizas.
La gente huy贸 aterrorizada a los bosques adyacentes.
Durante una d茅cada, la comunidad Mbya Guaran铆 de Paso Romero resisti贸 en silencio el cerco de la Estancia La Golondrina, una estancia de 75.000 hectareas propiedad de Blas N. Riquelme.
Esa estancia forma parte de la empresa Campos Morombi, conocida tambi茅n por estar involucrada en otros graves conflictos.
En julio de 1985 la presi贸n en la Estancia Golondrina se transform贸 en una pesadilla de fuego y sangre.
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Unas tres semanas antes del desalojo final, el 26 de julio, el capataz de la estancia La Golondrina, bajo 贸rdenes de Blas Riquelme, hab铆a lanzado un ultim谩tum brutal a los ind铆genas Mbya Guarani.
Deb铆an abandonar sus tierras ancestrales en 24 horas o ver铆an sus hogares arder.
Al d铆a siguiente se inici贸 el primer desalojo violento. La mayor铆a de los hombres estaban trabajando fuera de la aldea. Sesenta y siete familias huyeron desesperadas.
Mujeres, ni帽os y ancianos se lanzaron a cruzar el r铆o Acaray, cuyas aguas estaban peligrosamente crecidas.
En medio de esa huida fren茅tica por la selva, el dolor se mezcl贸 con la vida: una mujer de la comunidad dio a luz a la intemperie, entre el barro y el fr铆o, sin m谩s refugio que el monte.
A pesar del terror, la comunidad regres贸 semanas despu茅s, pues, como dec铆an sus l铆deres, no ten铆an otro lugar.
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El 17 de octubre, el administrador Antonio Rotelo arrastr贸 al l铆der espiritual y cham谩n, Porfirio Fari帽a, hasta un estrecho puente de troncos sobre el r铆o.
All铆, ante los ojos aterrorizados de su gente, Rotelo lo golpe贸 repetidamente con la culata de su rifle y realiz贸 disparos rozando su cabeza.
En un acto de crueldad extrema, el capataz despoj贸 a Fari帽a de sus ropas y, machete en mano, amenaz贸 con castrarlo, buscando quebrar no s贸lo su cuerpo, sino el alma espiritual de la aldea.
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Al d铆a siguiente lleg贸 el desalojo final descrito al inicio de este relato.
Mientras el humo de 67 hogares cubr铆a el cielo, el jefe Ignacio Per玫 denunciaba que los trataban "como animales dom茅sticos" simplemente porque el agresor ten铆a dinero y poder pol铆tico.
Aquel incendio marc贸 el fin de Paso Romero como aldea, forzando un exilio que s贸lo termin贸 cuando el Estado, ante la presi贸n internacional, compr贸 1.500 hect谩reas adyacentes para su reasentamiento, aunque en tierras de menor calidad.
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Blas N. Riquelme es un s铆mbolo de la tragedia de los pueblos ind铆genas.
El empresario con sus 300.000 hect谩reas y varias estancias resume la historia del Paraguay. Es como una representaci贸n muestral de lo ocurrido a lo largo de nuestra historia.
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Los Mbya, as铆 como los Ava Guaran铆, los Pa末 Tavyter茫 y los Ach茅, son pueblos ind铆genas que resistieron la colonizaci贸n.
Hab铆an sufrido ya en siglos anteriores eventos dram谩ticos que amenazaron su sobrevivencia.
Por ejemplo, bajo el gobierno de Carlos Antonio L贸pez (1849), se orden贸 un operativo militar masivo para circundar los yerbales y apresar a toda familia kayngu谩, la denominaci贸n que se daba en el siglo XIX a los Mbya, Ava Guaran铆, y Pa末 Tavyter茫.
Debido al inter茅s econ贸mico por la yerba mate, los kayngu谩 fueron sacados violentamente de sus tierras ancestrales para asegurar la explotaci贸n del "oro verde".
El resultado fue brutal: cientos de hombres fueron ejecutados a sangre fr铆a -"muertos a macanazos"- y las mujeres y ni帽os fueron conducidos a la capital para ser repartidos como esclavos en el servicio dom茅stico.
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Pero la hecatombe vendr铆a en el siglo XX, con una transformaci贸n radical del h谩bitat de estos pueblos debido a varios factores:
馃敶 La venta masiva de tierras a fines del siglo XIX promovido por los gobiernos de la 茅poca.
馃敶 El desmembramiento de grandes latifundios y la ocupaci贸n efectiva de esas tierras anteriormente adjudicadas, con el crecimiento de la agroindustria, la ganader铆a y la deforestaci贸n, principalmente a partir de los a帽os 50.
馃敶 Las tierras fiscales otorgadas ilegalmente durante la dictadura de Stroessner, que se estima totalizaron 8 millones de hect谩reas, de las cuales Riquelme fue uno de los beneficiarios.
馃敶 La violencia contra los ind铆genas para despojar de sus tierras, como el caso de Paso Romero.
馃敶 La inacci贸n o la complicidad del aparato estatal ante el hostigamiento y la violencia con las comunidades ind铆genas, como se observ贸 en Paso Romero.
馃敶 Las conexiones de los empresarios y terratenientes con las m谩s altas esferas del poder, ilustrado por el caso de Blas Riquelme, prominente miembro de la 茅lite gobernante.
Esos cuatro pueblos ind铆genas -Mbya Guaran铆, Ava Guaran铆 y Pa末 Tavyter茫 y Ach茅, ten铆an a inicios del siglo XX, 11 millones de hect谩reas. y ocupaban la gran mayor铆a de la Regi贸n Oriental.
Hoy cuentan con apenas 306.000 hect谩reas.
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Estos cambios tuvieron un impacto directo en el h谩bitat de estos pueblos.
En estas comunidades el bosque proporcionaba lo necesario, pero nadie era propietario del bosque, del mismo modo que nadie puede ser propietario del viento o de la lluvia.
Viv铆an en zonas densamente boscosas del Paraguay. Se trataba de ecosistemas antiguos, de selvas profundas, y toda su sociedad estaba perfectamente adaptada a ese ambiente.
Eran cazadores-recolectores n贸madas en su mayor parte que se desplazaban en bandas peque帽as y estrechamente cohesionadas, normalmente de unas cuarenta personas.
Su supervivencia depend铆a de un conocimiento profundo e 铆ntimo del medio ambiente. Recolectaban frutos, nueces y miel silvestre, y tambi茅n cazaban.
Cuando los recursos inmediatos de una zona disminu铆an, se trasladaban a otra, permitiendo que el territorio anterior se regenerara.
No constru铆an estructuras permanentes ni desmontaban grandes extensiones de tierra para la agricultura.
Era una forma muy antigua y altamente sostenible de equilibrio con el ecosistema.
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Estos procesos implicaron un despojo estructural para los pueblos ind铆genas, la expulsi贸n de sus tierras hacia zonas perif茅ricas o urbanas, y la fragmentaci贸n en grupos peque帽os.
Las ideolog铆as discriminatorias actualmente aprenden a expresarse mediante lenguajes socialmente aceptables.
Las ideas sobre inferioridad racial ya no se expresan abiertamente, pero su vigencia se observa en sus efectos.
¿Se reconoce a los ind铆genas como personas y pueblos contempor谩neos, capaces de gobernarse, definir sus necesidades y ejercer los mismos derechos, o se considera que esos derechos deben quedar subordinados al desarrollo, la propiedad y los intereses de la sociedad no ind铆gena?
Cuando existe esa segunda l贸gica, estamos ante una forma moderna de racismo, aunque haya abandonado el vocabulario abiertamente racista y se presente como sentido com煤n, productividad, seguridad jur铆dica, integraci贸n o progreso.
Fuentes:
The Catholic Church, Human Rights Advocacy, and Indigenous Resistance in Paraguay, 1969–1989 Ren茅 Harder Horst.
Guarani Indians and an Eastern Paraguayan Ranch. Cultural Survival.