Pagina 279 al 280 del Libro IMPERIO de Michael Hardt y Antonio Negri
A lo largo de todo el periodo moderno se produjo un movimiento continuo hacia la privatización de la propiedad publica. En Europa, las grandes extensiones de tierras creadas como consecuencia de la desintegración del Imperio romano y el ascenso de la cristiandad fueron transferidas finalmente a manos privadas en el curso de la acumulación primitiva capitalista. En todo el mundo, lo que queda de los vastos espacios públicos es hoy nada mas que materia de leyendas: El bosque de Robin Hood, las grandes planicies de los amerindios, las estepas de las tribus nómadas y muchos otros.Durante la consolidación de la sociedad industrial, la construcción y la destrucción de los espacios públicos se desarrollo en un espiral siempre creciente. Es verdad que cuando hubo necesidad de acumulación (para poder fomentar una aceleración o un salto en el desarrollo, para concentrar y movilizar los medios de producción o para hacer la guerra, entre otros motivos), la propiedad publica se expandió expropiando amplios sectores de la sociedad civil y transfiriendo riquezas y propiedades a la colectividad. Sin embargo, las manos privadas pronto volvieron a apoderarse de esa propiedad publica. En cada proceso, la posesión comunal, considerada natural , se transformo, a expensas publicas, en una segunda y una tercera naturaleza que finalmente funciona en favor del provecho privado. Por ejemplo, se creo una segunda naturaleza, al construir presas en los grandes ríos del oeste estadounidense e irrigar los valles seco, y luego esta nueva riqueza fue a parar a las manos de los magnates de los negocios agrícolas, el capitalismo pone en marcha un ciclo continuo de reapropiacion privadas de los bienes públicos: la expropiación de lo que es común.
El ascenso y la caída del Estado benefactor registrados durante el siglo XX es un ciclo mas de esta espiral de apropiaciones publicas y privadas. La crisis del Estado providente significo principalmente que las estructuras de asistencia y distribución publicas, que se habían construido con fondos públicos, fueran privatizadas y expropiadas para que el sector privado obtuviera ganancias. La actual tendencia neo liberal a la privatización de los servicios de energía y comunicaciones es otra curva de la espiral que consiste en asignar a los negocios privados las redes de energía y comunicación construidas con enormes desembolso de los dineros públicos. Los regímenes de mercado y el neoliberalismo sobreviven en virtud de estas apropiaciones de segunda, tercera y enésima naturaleza. Las tierras comunes, que alguna vez se consideraron la base del concepto de lo publico, se expropian y transfieren a manos privadas y nadie puede elevar un dedo en contra. Lo publico que así, disuelto, privatizado, incluso como concepto. O, en realidad la relación inmanente entre lo publico y lo común es remplazada por el poder trascendente de la propiedad privada.
No es nuestra intención ponernos a lamentar aquí la destrucción y la expropiación llevada continuamente a cabo por el capitalismo en todo el mundo, aun cuando resistirse a su fuerza ( y, en particular, resistir a la expropiación del Estado providente) sea por cierto una tarea importante y eminentemente ética. Antes bien, queremos preguntar cual es la noción operativa de lo común en nuestros días, en medio de la posmodernidad, la revolución de la información y las consecuentes transformaciones de la producción. En realidad, hoy nos parece que participamos de una comunidad mas radical y profunda que la que se haya experimentado nunca antes en la historia del capitalismo. Nuestra realidad económica y social se define menos en virtud de los objetos materiales que se fabrican y consumen que a través de los servicios y las relaciones coproducidas. Producir significa cada vez mas construir cooperación y comunidades cooperativas. En la nueva situación,el concepto mismo de propiedad privada, entendido como el derecho exclusivo a usar un bien y y disponer de toda la riqueza que derive de su posicion, tiene cada vez, menos sentido. En este nuevo marco, hay cada vez menos bienes que pueden ser poseidos y usados de manera exclusiva, es la comunidad la que produce y la que, al producir, se reproduce y se redefine a si misma. El fundamento de la concepción moderna clásica de propiedad privada ha quedado hasta cierto punto disuelto en el modo posmoderno de producción.
Alguien podría objetar, sin embargo, que esta nueva condición social de producción no ha debilitado en modo algunos los regímenes jurídicos y políticos de la propiedad privada. La crisis conceptual de la propiedad privad no se traslada a una crisis en la practica y, en cambio, el régimen de expropiación privada tiende a aplicarse universalmente. Esta objeción seria valida si no fuese porque, en el contexto de la producción lingüística y cooperativa, el trabajo y la propiedad comun tienden a superponerse. La propiedad privada, a pesar de sus poderes jurídicos , no puede evitar convertirse en un concepto cada vez mas abstracto y trascendental y, por consiguiente, cada vez mas desconectado de la realidad.
Una nueva nocion de las Tierras comunes habrá de emerger en este terreno. En ¨Que es la filosofía?Deleuze y Guattari afirman que en la era contemporánea y en el contexto de la producción comunicativa e interactiva, la construcción de conceptos no es solo una operación epistemologica, sino también un proyecto ontológico. Construir conceptos y lo que estos autores llaman nombres comunes es en realidad una actividad que combina la inteligencia y la acción de la multitud y la hace trabajar en conjunto. Construir conceptos significa hacer realidad un proyecto que es un comunidad. No hay otra manera de construir conceptos que no sea trabajando en común . Esta comunidad es, desde el punto de vista de la fenomenología de la producción, desde el punto de vista de la epistemologia del concepto y desde el punto de vista de la practica, un proyecto en el que la multitud esta incluida plenamente. Las tierras comunes son la encarnación, la producción y la liberación de las multitudes. Rousseau decía que la primera persona que quiso obtener una porción de la naturaleza para que fuera de su exclusiva posesión y la transformo en la forma trascendente de la propiedad privada fue quien invento el mal. El bien, por el contrario, es lo común.
miércoles, 11 de diciembre de 2013
domingo, 1 de diciembre de 2013
DE LA CRISIS A LA CORRUPCION
De la crisis a la corrupción Pag 190 del libro IMPERIO del Michael
Hurdt y Antonio Negri
Al comienzo de la segunda parte elaboramos
la noción de la soberanía moderna entendida como crisis: Una crisis definida en
virtud del perpetuo conflicto entre, por un lado, el plano de las fuerzas
inmanentes del deseo y la cooperación de las masas y, por el otro,
la autoridad trascendente que procura
contener esas fuerzas e
imponerles un orden. Ahora
podemos ver que la soberanía imperial, en cambio,
no se organiza
alrededor de un conflicto
central, sino más bien a través de una red flexible de micro conflictos. Las
contradicciones de la sociedad imperial son evasivas, proliferantes y no
localizables: son contradicciones que están en todas partes. Antes que crisis,
el concepto pues que define la soberanía imperial seria la omnicrisis o, como
preferimos llamarla, la corrupción. Es un lugar común de la bibliografía clásica
sobre el imperio, desde Polibio a Montesquieu y Gibbon, afirmar que el imperio
es desde el comienzo decadente y corrupto.
Esta terminología puede malinterpretarse fácilmente.
Es importante aclarar que, al definir la soberanía imperial como corrupción, no
tenemos la menor intención de hacer una acusación moral. En realidad, el uso contemporáneo
y moderno dado a la expresión corrupción
la ha convertido en un concepto pobre para nuestros propósitos. Hoy se lo
utiliza habitualmente para referirse a lo pervertido, a aquello que se desvía
de lo moral. Lo bueno y lo puro. Pero nosotros utilizamos este concepto para
referirnos a un proceso más general de descomposición o mutación que carece de
esos matices morales y lo hacemos inspirándonos en un uso antiguo que en gran
medida se ha perdido. Aristóteles, por
ejemplo, entendía por corrupción un devenir de los cuerpos que es el proceso
complementario de la generación. Podemos pues concebir la corrupción como degeneración,
como el proceso inverso de la generación y composición, un momento de
metamorfosis que potencialmente libera los espacios y permite el cambio.
Debemos olvidarnos aquí de todas las imágenes o lugares comunes que se nos
presentan cuando nos referimos a la decadencia, la corrupción y la degeneración
imperiales. Tal moralismo esta fuera de lugar en esta argumentación que se
refiere fundamentalmente a la forma, en otras palabras, a la idea de que el
imperio se caracteriza por una fluidez de la forma: un flujo y reflujo de formación
y deformación, de generación y degeneración. Decir que la soberanía imperial se
define por la corrupción significa, por
un lado, que el imperio es impuro. Decir que la soberanía imperialse define por
la corrupción significa, por un lado, que el imperio es impuro e hibrido y, por
el otro, que el dominio imperial funciona en virtud de su propia ruptura (aquí la
etimología latina es precisa: corrumpere alterar
o trastrocar la forma de alguna cosa) La sociedad imperial siempre y en todas
partes se esta quebrando, pero esto no significa necesariamente que tal situación
lo lleve a la ruina. Del mismo modo que la crisis de la modernidad, tal como la
definimos en nuestra caracterización, no indicaba ningún colapso inminente o
necesario, la corrupción del imperio no indica ninguna teleología, ni un fin
perentorio. En otras palabras, la crisis de la soberanía moderna no fue temporal
ni excepcional (como podría ser la crisis del derrumbe del mercado en 1929),
sino que, antes bien, constituyo la norma de la modernidad. De manera similar,
la corrupción no es una aberración de la soberanía imperial, sino constituye su
esencia misma y su modus operandi. La
economía imperial, por ejemplo, funciona precisamente a través de la corrupción
y no pude hacerlo de otra manera.
Ciertamente hay una tradición que considera que la corrupción es el defecto trágico
del imperio, el accidente sin el cual el imperio habría triunfado : piénsese en
Shakespeare y en Gibbon como dos ejemplos muy diferentes. Nosotros, en cambio,
vemos la corrupción no como algo accidental, sino como algo necesario. O, para
decirlo más precisamente, el imperio requiere que todas las relaciones sean
accidentales. El poder imperial se funda en la ruptura de toda relación ontológica
determinada. La corrupción es sencillamente el signo de la ausencia de
cualquier ontología. En el vacio ontológico, la corrupción se hace necesaria,
objetiva. La soberanía imperial prospera en las contradicciones proliferantes a
que da lugar la corrupción, se estabiliza en virtud de sus inestabilidades, de
sus impurezas y su mezcla, encuentra la calma en el pánico y las angustias que
ella misma engendra continuamente. La corrupción da nombre al perpetuo proceso
de alteración y metamorfosis, la fundación antifundacional, el modo deontológico
de ser.
Hemos llegado pues a formular una serie de
distinciones que marcan conceptualmente el paso de la soberanía imperial del
pueblo a la multitud, de la oposición dialéctica al manejo de las
hibridaciones, del lugar de la soberanía moderna al no lugar del imperio, de la
crisis a la corrupción (continuara)…http://www.ddooss.org/articulos/textos/Imperio_Negri_Hardt.pdf
viernes, 29 de noviembre de 2013
Un unico y gran SINDICATO global para resistir al IMPERIO Mercado global destructor del VIDA
Intermezzo
Pag. 195 del libro IMPERIO de Michael
Hardt y Antonio Negri
Durante su
peregrinaje por la tierra, esta ciudad celestial convoca a todas las
gentes y asi reune a una sociedad de extranjeros que hablan todas las lenguas.
San Agustin
Queremos destruir todos los ridiculos monumentos <<a todos aquellos que murieron por la
patria>> que desde su altura nos
miran en cada pequeña ciudad y queremos
erigir en su lugar monumentos a los
desertores. Los monumentos a los desertores representaran también a aquellos
que murieron en la guerra, porque cada
uno de ellos murió maldiciendo la guerra y envidiando la felicidad del desertor
. La Resistencia nace de la deserción.
PARTISANO ANTIFACISTA,
Venecia, 1943
Hemos llegado pues a un punto de inflexión de nuestra
argumentación. La trayectoria que trazamos hasta aqui –desde la modernidad
entendida como crisis hasta nuestros analisis de las primeras articulaciones de
la nueva forma imperial de la soberanía—nos permitió comprender las
transformaciones experimentadas en la constitución del orden mundial.
Pero ese orden no seria mas que una cascara vacía si
no nos refiriéramos ademas a un Nuevo régimen de producción. Por lo demás aun
no hemos podido dar ninguna indicación coherente del tipo de subjetividades políticas que podrían oponerse a las fuerzas del imperio y derrocarlas, porque tales subjetividades solo pueden surgir en el terreno de la producción. Es como
si, llegados a este punto, solo pudiéramos ver sombras de las figures que habrán de animar nuestro futuro. Descendamos pues a las ocultas profundidades
de la producción par a ver las figures que operan allí.
Aun cuando lográramos abordar la dimensión productiva
y ontológica de la problemática y las resistencias que surgen en ella, todavía
no estaríamos en posición --ni siquiera
al final de este libro—de indicar ninguna elaboración existente y concreta de
una alternativa política al imperio. Un anteproyecto efectivo de esta índole
nunca podrá emerger de una articulación teórica como la que presentamos nosotros.
Solo puede surgir de la practica. En cierto momento de su razonamiento, Marx
necesito que existiera la comuna de París para poder dar el salto y concebir el
comunismo en términos concretos como una alternativa efectiva a la sociedad
capitalista. Hoy, para dar ese próximo paso concreto y crear un nuevo cuerpo
social que este mas allá del imperio, ciertamente serian necesario algunos de
tales experimentos o series de experimentos realizados en virtud del genio de
la practica colectiva.
UN UNICO GRAN SINDICATO:
Nuestro estudio partió de la hipótesis de que el poder
del imperio y los mecanismos de la soberanía imperial solo pueden entenderse
cuando se los sitúa en la escala mas general, en su globalidad. Creemos que
para alcanzar el objetivo de oponerse y resistir al imperio y a su mercado mundial, cualquier alternativa
que se proponga debe situarse en un nivel igualmente global. Cualquier
propuesta de una comunidad particular aislada, definida en terminus raciales,
religiosos o regionales, <<devinculada>> del imperio, protegida de
las fuerzas que este le impone por fronteras firmes, esta condenada a convertir
en tal comunidad en una especie de gueto. No es posible oponer Resistencia al
imperio a través de un proyecto que apunte a lograr una autonomía limitada, local.
Ya no es posible retornar a una forma social anterior, ni tampoco avanzar
aisladamente. Antes bien debemos atravesar el imperio y salir del otro lado.
Deleuze y Guatatari sostenían que, en lugar de resistirnos a la nacionalización
del capital, debíamos acelerar el proceso. <<Pero se preguntaban—Cual es
el camino revolucionario? Existe alguno? Abandonar el mercado mundial? O podría
ser ir en la dirección opuesta? Ir aun mas lejos, esto es, siguiendo el
movimiento del mercado de decodificacion y desterritorializacion? >>1
Para combatir contra el imperio, hay que hacerlo en su propio nivel de
generalidad e impulsando los procesos que ofrece mas alla de sus limitaciones
actuales,. Debemos aceptar ese desafío y aprender a pensar y a obrar
globalmente. La globalizacion debe enfrentarse con una contraglobalizacion, el
imperio con un contraimperio.
En este sentido podríamos inspirarnos en la visión
ofrecida por San Agustin de un proyecto destinado a oponerse al decadente
Imperio romano. Ninguna comunidad limitada podía tener exito y ofrecer una alternativa al dominio imperial, solo una comunidad católica, universal que
reuniera a todas las poblaciones y todas las lenguas en un transito común podía
lograrlo. La ciudad divina es una ciudad universal de extranjeros, que se
reunen, cooperan y se comunican entre si. Sin embargo nuestro peregrinaje por
la tierra, a diferencia del de san Agustin, no conduce a un telos trascendente,
es y continua siendo absolutamente inmanente. Su movimiento continuo, que reune
a los extranjeros en una comunidad, que hace de este mundo su hogar, es a la
vez el medio y el fin o, mas precisamente, un medio sin un fin.
En esta perspectiva los trabajadores industrial del
mundo (Industrial workers of the world, iww) es el gran proyecto agustiniano de
los tiempos modernos. En las primeras décadas del siglo XX, los Wobblies, como
se los llamaba entonces, organizaron enérgicas huelgas rebeliones por todo el
territorio de los Estados Unidos, desde Laurence, Masachusetts, Paterson y
Nueva Jersey, hasta Everett y Washintong. El movimiento perpetuo de los
Wobblies fue en verdad un peregrinaje inmanente que creo una nueva sociedad en
la valva de la antigua, sin establecer estructuras de dominios fijas ni
estables. (En realidad, la principal critica que hacia entonces y continua
haciendo ahora la izquierda oficial a las practicas de los IWW es que sus
huelgas, y aunque enérgicas y a menudo
victoriosas, nunca produjeron estructuras de union duraderas). Los wobblies
lograron un éxito extraordinario entre los integrantes de las vastas y móviles
poblaciones de inmigrantes porque hablaban todas las lenguas de esa fuerza
laboral hibrida. Las dos versiones aceptadas sobre el origen de la denominación
<<wobbly>> ilustran estas dos caracteristicas centrales del movimiento, su movilidad
organizativa y su hibridacion etnico-linguistica: la primera versión supone que
el nombre <<wibbly>
(<<vacilante, incierto>>) se refiere a la falta de centro, al
peregrinaje flexible e impredecible de los militants de IWW; la segunda sostiene que el nombre deriva
de la pronunciación defectuosa de un cocinero chino de Seattle, << I
wobbly wobbly>>. El foco principal
del IWW era la universalidad de su proyecto. Los obreros de todas las lenguas y
todas las razas del mundo (aunque en realidad llegaron solo hasta Mexico) y los
trabajadores de todos los oficios debieran reunirse en un <<único gran
sindicato>>.
Siguiendo el ejemplo de los IWW y apartándonos
claramente; en este sentido, de San Agustin, ubicaríamos nuestra visión
política en la misma linea de la tradición republicana radical de la democracia
moderna. Que significa hoy ser republicano?
Que sentido puede tener en la era posmoderna adoptar esa posición
antagónica que en el contexto de la modernidad constituyo una alternativa radicalmente
democrática? Desde que punto de vista puede hacerse una critica efectiva? En
este transito de la modernidad a la posmodernidad. Existe un lugar desde donde podemos lanzar
nuestra critica y construir una alternativa o si estamos confinados al no lugar
del imperio podemos construir un potente no lugar y llegar a concretarlo como
el terreno propicio para crear un republicanismo posmoderno?
miércoles, 30 de octubre de 2013
Imperio
Imperio
Prefacio
El Imperio se está materializando ante nuestros propios ojos.
Durante las últimas décadas, a medida que se derrumbaban los regímenes coloniales,
y luego, precipitadamente, a partir de la caída de las barreras interpuestas
por los soviéticos al mercado, capitalista mundial, hemos asistido a una globalización
irreversible e implacable de los intercambios económicos y culturales. Junto
con el mercado global y los circuitos globales de producción surgieron un nuevo
orden global, una lógica y una estructura de dominio nuevas: en suma, una nueva
forma de soberanía. El imperio es el sujeto político que efectivamente regula
estos intercambios globales, el poder soberano que gobierna el mundo.
Muchos sostienen que la globalización de la producción y el
intercambio capitalistas significa que las relaciones económicas se han hecho más
autónomas con respecto de los controles políticos
y, en consecuencia, que la soberanía política está en decadencia. Algunos
ensalzan esta nueva era como la de la liberación de la economía capitalista de
las restricciones y deformaciones que le habían impuesto las fuerzas políticas;
otros le critican haber cerrado los canales institucionales a través de los cuales los trabajadores y ciudadanos pueden
influir en la fría lógica de la ganancia capitalista u oponerse a ella. Indudablemente
es cierto que, en concordancia con los procesos de globalización, la soberanía del
los Estados-nación, si bien continua siendo efectiva, ha ido decayendo
progresivamente. Los factores primarios de producción e intercambio –el dinero,
la tecnología, las personas y los bienes—cruzan cada vez con mayor facilidad
las fronteras nacionales, con lo cual es Estado-nación tiene
cada vez menos poder para regular esos
flujos y para imponer su autoridad en la
economía. Ya ni siquiera deberíamos concebir
a los Estado-nación mas dominantes
como autoridades supremas o soberanas , ni fuera de sus fronteras ni
tampoco dentro de ellas. La decadencia de
la soberanía de los Estados-nación no implica, sin embargo, que la soberanía como
tal haya perdido fuerza.1 Durante todo el tiempo que se produjeron las
transformaciones contemporáneas, tanto los controles políticos y las funciones
del Estado como los mecanismos reguladores continuaron gobernando el ámbito de
la producción y el intercambio económico y social. Nuestra hiposis básica consiste
en que la soberanía ha adquirido una forma nueva, compuesta por una serie de
organismos nacionales y supranacionales unidos por una lógica de dominio. Esta
nueva forma global de soberanía es lo que llamamos <<imperio>>.
La declinante soberanía de los Estados-nación y su creciente
incapacidad para regular los intercambios económicos y culturales es en
realidad uno de los síntomas primarios de este imperio que comienza a emerger.
La soberanía del Estado-nación fue la piedra angular de los imperialismos que construyeron las potencias europeas a lo largo de la era moderna , no obstante lo
que hoy entendemos por << imperio >> es algo por completo diferente
a del <<imperialismo>>. Las fronteras definidas por el sistema
moderno de Estado-nación fueron
fundamentales para el colonialismo y la expansión
económica europeos: Las fronteras
territoriales de la nación delimitaban el centro de poder desde donde se ejercía
el dominio sobre los territorios extranjeros externos, a trves de un sistema de
canales y barreras que alternativamente
facilitaban y obstruían los flujos de producción y circulación. El imperialismo
fue realmente un extensión de la soberanía de los Estados-nacion europeos mas allá de sus propias fronteras .
Eventualmente, casi todos los
territorios del mundo podrían dividirse en parcelas y el mapa del mundo entero aparecería
codificado con colores europeos: el rojo para los territorios británicos, el
azul para los franceses, el verde para los portugueses, etcétera. Donde sea que
tenga sus raíces, la soberanía moderna construyo un leviatán que se extendió por
encima de su dominio social e impuso fronteras territoriales jerárquicas, tanto
para vigilar la pureza de su propia identidad como para excluir todo lo diferente.
El transito al imperio se da a partir del ocaso de la soberanía
moderna. En constraste con el imperialismo, el imperio no establece ningún centro
de poder y no se sustenta en fronteras o barreras fijas. Es un aparato descentrado y desterritorializador de dominio
que progresivamente incorpora la totalidad del terreno global dentro de sus
fronteras abiertas y en permanente expansión. El imperio maneja identidades
hibridas, jerarquías flexibles e intercambios plurales a través de redes adaptables
de mandos. Los colores nacionales distintivos del mapa imperialista del mundo
se han fusionado y mezclado en el arco iris global imperial.
La transformación de la moderna geografía imperialista del
globo y la instauración del mercado mundial señalan una transición dentro del
modo capitalista de producción. Lo más significativos es que las divisiones
espaciales de los tres mundos (el Primer
mundo, el Segundo mundo y el Tercero) se han mezclado en un revoltijo tal que
continuamente hallamos el Primer mundo en el Tercero, el Tercero en el Primero
y ya casi no encontramos el Segundo en ninguna parte. El capital parece tener
que vérselas con un mundo uniforme o, en realidad, con un mundo definido por nuevos y complejos regímenes
de diferenciación y homogeneización, desterritorializacion y reterritorializacion. La construcción de
las rutas y los limites de estos nuevos flujos globales estuvo acompañada por
una nueva transformación de los procesos productivos dominantes, lo que dio por
resultado una reducción del rol del trabajo industrial en fabricas, desplazado por la prioridad que se la da hoy al trabajo
comunicativo, cooperativo y afectivo. En la postmodernizacion de la economía global,
la creación de la riqueza tiende aun más hacia lo que llamaremos la producción biopolitica,
la producción de la vida social misma, un proceso en el cual cada vez mas lo económico,
lo político y lo cultural se superponen e invierten recíprocamente.
Muchos localizan en los estados Unidos, la autoridad ultima
que gobierna todos los procesos de la globalización y el nuevo orden mundial.
Sus defensores consideran que los Estado unidos son el líder mundial y la única
superpotencia y sus detractores denuncian a ese país como opresor imperialista.
Estas dos perspectivas se basan en el
supuesto de que los estados Unidos sencillamente se pusieron el sayo del poder
global que las naciones europeas habían dejado caer. Si el siglo XIX fue un
siglo británico, el siglo XX fue estadounidense; o dicho de otro modo, si la
modernidad fue europea, la postmodernidad es estadounidense. El cargo más
irrecusable que pueden presentar sus críticos es que los estados Unidos están repitiendo
las practicas de los antiguos imperialistas europeos , mientras que sus
defensores juzgan que los estado Unidos son un líder mundial más eficiente y
mas benévolo y que están haciendo bien lo que los europeos hicieron mal. No
obstante, nuestra hipótesis básica de que ha surgido una nueva forma imperial
contradice estos dos enfoques. Estados
Unidos no constituye –y, en realidad, ningún Estado-nacion puede constituir—el centro
del un proyecto imperialista. El
imperialismo ha terminado. Ninguna nación será el líder mundial, como lo fueron
las naciones modernas europeas.
Por cierto, los Estados Unidos ocupan una posición privilegiada
en el imperio, pero este privilegio no procede de sus similitudes con las
antiguas potencias imperialistas europeas, sino de sus diferencia. Podemos
reconocer más fácilmente tales diferencias si prestamos particular atención a
los fundamentos propiamente imperiales (no imperialistas) de la constitución de los
Estados Unidos, y al decir <<constitución>> nos estamos refiriendo
tanto a la Constitución forma, el documento
escrito junto con sus deversas enmiendas y aparatos legales, como a la constitución
material, es decir , a la formación y reformación continuas de la composición de
las fuerzas sociales. Thomas Jefferson,
los autores del The federalist y los demás fundadores ideologicos de los
estados Unidos se inspiraron en el
antiguo modelo imperial; creían que estaban creando, del otro lado del Atlántico,
un nuevo imperio con fronteras abiertas y en expansión, un imperio en el que el
poder se distribuiría efectivamente en redes. Esta idea imperial sobrevivió y
maduro a lo largo de toda la historia de la constitución de los estados unidos
y ahora ha emergido en una escala global en su forma mas acabada.
Deberíamos señalar que empleamos aquí la palabra
<<imperio>> no como una metáfora,
lo caula exigiría demostrar las semejanzas entre el orden mundial actual y
los imperios de Roma, China, el continente americano y algunos otros, sino mas
bien como un concepto que requiere
fundamentalmente un enfoque teorico.2 El
concepto de imperio se caracteriza principalmente por la falta de fronteras: el
dominio del imperio no tiene límites. Ante todo, pues, el concepto de imperio propone
un régimen que efectivamente abarca la totalidad espacial o que, más
precisamente, gobierna todo el mundo <<civilizado >>. Ninguna frontera
territorial limita su reino. En segundo lugar, el concepto de imperio no se
presenta como un régimen histórico que se origina mediante la conquista, sino
antes bien como un orden que efectivamente suspende la historia y, en consecuencia, fija el estado existente de las cosas por
toda la eternidad. En la perspectiva del imperio, ese es el modo como siempre serán
las cosas y el modo como están destinadas a ser. En otras palabras, el imperio no
presenta su dominio como un momento transitorio dentro del movimiento de la
historia, sino como un régimen que no tiene fronteras temporales, y en este
sentido, esta más allá de la historia o
en el fin de la historia. En tercer lugar el dominio del imperio opera en todo
los registros del orden social. Y penetra hasta las profundidades del mundo
social. El imperio no solo gobierna un territorio
y a una población, también crea el el mundo mismo que lo habita. No solo regula las interacciones humanas, además
procura gobernar directamente toda la naturaleza humana. El objeto de su
dominio es la vida social en su totalidad; por consiguiente, el imperio
presenta la forma paradigmática del biopoder. Finalmente, aunque la práctica
del imperio esta bañada continuamente en sangre, el concepto de imperio siempre
está dedicado a la paz: una paz perpetua y universal , que trasciende la
historia.
El imperio que nos presenta hoy produce enormes poderes de opresión
y destrucción, pero esta realidad de ningún
modo debería hacernos sentir nostalgia
por las antiguas formas de dominación. El paso al imperio y sus procesos de globalización
ofrecen nuevas posibilidades a las fuerzas de liberación. Por supuesto, l a globalización no es un solo
fenómeno y los múltiples procesos que reconocemos como globalización no están unificados
y no son unívocos. Nuestra tarea política, sostendremos en este libro , no es
meramente resistir a estos procesos , también
es reorganizarlos y redirigirlo hacia nuevos fines. Las fuerzas creativas de la
multitud que sostienen el imperio también son capaces de construir autónomamente
un contra imperio, una organización política alternativa de los flujos e
intercambios globales. Las luchas por combatir y subvertir el imperio, así como
aquellas destinadas a construir una alternativa
real, deberán pues librarse en el terreno imperial mismo –en realidad , estas nuevas luchas ya
han comenzado a surgir--. A través de esta contiendas y muchas otras
semejantes, la multitud tendrán que inventar nuevas formas democráticas y un nuevo
poder constitutivo que algún dia nos conduzca a través del imperio y nos
permita superar su dominio.
La genealogía que seguimos en nuestro análisis del tránsito
del imperialismo al imperio será primero europea y luego estadounidense , no
porque creamos que estas regiones son la fuente exclusiva o privilegiada de las
nuevas ideas y de la innovación histórica, sino simplemente porque esa fue la
ruta geográfica dominante a lo largo de la cual se desarrollaron los conceptos
y las practicas que animan al imperio de nuestros días , en concordancia, como
sostendremos luego, con el desarrollo del modo capitalista de produccion3.
Mientras la genealogía del imperio es,
en este sentido, eurocéntrica , sus poderes presentes no se limitan a ninguna región.
La lógica de dominio, que de algún modo se origino en Europa y en los Estados Unidos, hoy rige las prácticas
de dominación en todo el planeta. Y lo más importante es que las fuerzas que
combaten al imperio y efectivamente prefiguran una sociedad global alternativa
tampoco se limitan a ninguna región geográfica, aun no ha sido trazada o, más
bien, está comenzando a ser diseñada hoy a través de las resistencias, las
luchas y los deseos de la multitud.
Michael Hardt y Antony Negri.
En este enlace pueden leer el libro completo:
http://www.ddooss.org/articulos/textos/Imperio_Negri_Hardt.pdf
http://www.lavanguardia.com/cultura/20130522/54374291048/multitud-cultura-colectividad-inteligente.html
http://www.lavanguardia.com/cultura/20130522/54374291048/multitud-cultura-colectividad-inteligente.html
domingo, 27 de octubre de 2013
IMPERIO
Caja de de herramientas conceptuales que permiten teorizar y
actuar en el Imperio y contra él.
IMPERIO
PREFACIO
El Imperio se está materializando ante nuestros propios ojos.
Durante la últimas décadas, a medida que se derrumbaban los regímenes coloniales,
y luego, precipitadamente, a partir de la caída de las barreras interpuestas
por los soviéticos al mercado capitalista mundial, hemos asistidos a una globalización
irreversible e implacable de los intercambios económicos y culturales. Juntos
con el mercado global y los circuitos globales de producción surgieron un nuevo
orden global, una lógica y una estructura de dominio nuevas: en suma, una nueva
forma de soberanía. El imperio es el sujeto político que efectivamente regula
estos intercambios globales, el poder soberano que gobierna el mundo.
La soberanía ha adquirido una forma nueva, compuesta por una
serie de organismos nacionales y supranacionales unidos por una lógica de
dominio. Esta nueva forma global de soberanía es lo que llamamos
<<imperio>>.
El
capitalismo sólo triunfa cuando se identifica con el Estado, cuando es el
Estado.
Fernand
Braudel
miércoles, 16 de octubre de 2013
Apuntes de Capacitación en Filosofía Contemporanea 14.05.07 Programa TTR de Helvetas Paraguay
Continuación de mis famosos apuntes de la capacitación con el Dr. en Filosofia Don Antonio Tudela Sancho, teoria que sustentaba la construcción de las redes del Programa Tekopora ha Tekojoja Rekavo TTR, en la añorada ex oficina de Helvetas Paraguay sobre aquella calle de TTe. Cocco Riveros y America de Asunción
14.05.07
Agenciamiento colectivo de enunciación, la lengua que funciona horizontal sin un centro de poder, absolutamente colectivo, maquina, funcionamiento maquinico de deseo.
No hay lengua madre, llegan a negar la lengua materna. Es importante porque el lenguaje pasa a ser una lucha de poder, lo mayor y lo menor. Hay una barbarización total. Deleuze habla una lengua extranjera en la lengua propia, es lo más interesante de la literatura, el zumun Carmelo Bene, libro, personaje italiano, personaje televisivo, tiene piezas de teatro muy interesante, porque crea una serie de descentramiento, enjambre, agarra una obra de teatro, la subvierte, la maneja, la recrea, lo que hace es re–hacer la obra en un novo.
Libro “superposiciones”, obra de Carmelo Bene, texto menor, sirve para explicar el concepto de lo menor y lo mayor. Incide en la cuestión de la lengua como elemento político. Una lengua de lucha de confrontación con elementos de poder. Hablar, crear, trabajar la lengua propia para hablar extranjero, que tal la lengua de uno y una lengua que trastravilla, que balbucea que no marcha.
Agenciamiento colectivo de enunciación (lengua)
El rizoma no tiene puntos localizables, hay momentos de subjetivación (desterritorialización y re-territorialización). El rizoma no es que no tenga cabeza, hay momento que se subjetiva. Tenemos que estar moviendo, el manejarlo como algo importante, yo necesito tener una imagen de la persona.
El problema es cuando le subjetivamos, políticamente es importante, porque van a hablar de la micropolitica del poder. Multiplicidad del yo.
Literatura americana, año 60, Willian Barrios, abre mucho el campo Deleuze, admiraba la literatura de los años 60, literatura distinta porque la literatura francesa es edípica y la americana a-subjetivada, sin un sujeto.
Edípica: Reconstrucción familiar, reflotar esa subjetividad fuerte, literatura americana no, escribían drogadas.
La pantera rosa (comic) demencial imposible de la época sicodélica, efecto del LSD estaba la persona que escribió el Guión.
Literatura Americana es alucinatoria en la carretera constantemente en proceso, que atraviesa una tierra entera, es muy divertida la conceptualización que hacen. Lo Occidental sería de la lógica binaria, falocrático.
Lo oriental, lo desierto, lo rizomatico la que lo atraviesa, lo nómade, Oriente sería el territorio de lo rizomático. Estados Unidos imagen geopolítico, funcionaría como la tierra intermedia, no se trata de la India. América sería el lugar del encuentro de estos 2 mundos Oriente y Occidente.
Re-territorialización Europea.
Zona intermedia, coincide con la idea de Derridá sugerente de America. América sería la de-construcción. La literatura americana, sería una literatura de jerga, ingles en fuga, un agenciamiento colectivo de enunciación. Llevarlo a nivel de deseo. Periodista Truman Capote, cuentos largos, plegarias atendidas, titulo que toma capote, a partir de una frase de Teresa de Jesús, que le sorprende a Capote. “Hay más dolor por las plegarias atendidas que las plegarias por atender”. Ten cuidado con aquello que deseas, que no sea que te salga bien que sucede con este tipo de fijación con la estructura del deseo. Concepto del deseo que nos aparta del deseo como se entiende comúnmente, o como lo entiende Foucault. En este terreno de la multiplicidad del sujeto, del yo, como un negociar o mantener el propio deseo es algo rizomático, como perpetuo, que no tiene fijación sino continuo proceso de construcción ante la tradición dominante, entre el hacer y decir, podemos llegar a comprender esta subjetividad fragmentaria pero donde realmente te puedes dar cuenta si es un puro decir. Tu eres tu escritura personal, en el tema del deseo. El deseo eres tú, el sujeto clásico el sujeto fascista, el sujeto Deleuziano, tiene otra concepción del deseo. El deseo es movimiento, crimen del deseo cuando se concreta. Cuando el deseo se concreta pierde la seducción. El deseo lacaniano se mantiene. En la lengua propia o en la lengua materna se puede ver de distintas maneras, él lo que hace es negarla. Derrida niega la propiedad de la lengua, la lengua propia, la lengua pura, lengua limpia, lengua del sistema, lengua materna es la que te impusieron tus padres, tú hablas otra lengua, como colectividad, son como planos, tu estás en movimiento y también la comunidad de hablantes (conexión y heterogeneidad)
Conceptualización del Rizoma el principio de multiplicidad, lo que hace es oponerse totalmente a la composición arboricente de la unidad y de la unidad como sujeto. Se trata de focalizar un poco las cosas en el artículo partitivo (parte), particularizar lo universal, separar el todo del todo. Indeterminación pura.
Como la multiplicidad no es pensable radicalizando un poco la idea de Guattari no es sujetable, no puede hablar de subjetivar, porque estás contraponiendo lo múltiple con la singularidad, es el problema del esquema existente, repite la misma agenda clásica, el libro ideal, el libro imposible, como el libro de Borges, una vez que pasas la página es imposible volver a ella. Un libro que se pudiera leer en una página, que no se deja codificar, que no deja establecer a códigos definidos, escapa a la codificación la multiplicidad. Unidad frente a lo múltiple, también se trata de una manera de hablar, esto es importante, la unidad es una constante construcción, no es una realidad, no es que se están oponiendo a la realidad, una realidad es una toma de poder la lengua materna no es que ataquen (lógica de lo peor) cuando tu estás atacando un centro no atacas nada….
El plano del ser es el plano del decir, lo que existe es el plano de la multiplicidad los defensores de lo antológico. El plano ontológico se puede desinflar y se puede reducir a un plano político, reconducido a un plano político, político en el sentido de toma de poder, relacionamiento de desplazamiento del poder del punto de influencia.
Ruptura a-significante: Cuarto principio, de nuevo nos trae a una imagen. Partimos de una imagen que nos reconducen a nuevas imágenes.
La avispa y la orquídea, de cómo se conjuga estos 2 seres, curioso en este planteamiento de imagen, la orquídea para atraer a la avispa asimila a la avispa que es un reflejo de la avispa, creyendo que es su reflejo danza simbiosis, toca los basamentos, el plano ontológico, el ser de las cosas, la orquídea tiene un devenir avispa, porque la avispa se convierte en orquídea ( 2 maquinas que entran en juego para crear otra cosa temporalmente no son un animal ni vegetal), escapa a una clasificación taxonómica de las cosas. El concepto de devenir es fundamental en Deleuze.
Devenir = Volverse, convertirse, transformarse (devenir no significa nada) lo interesante no está en el sujeto que deviene sino en el ente vacío no señalable, no hay un significante, ese ente, ese devenir, el ser es la multiplicidad inacible, que es un movimiento, línea de fuga, es un abstracto, rescata una línea una tradición de pensamiento, los estoicos hablan de eso. Líneas de pensamientos, los estoicos, los medievales, son líneas marginadas, los estoicos líneas de pensamientos subterráneas. Deleuze los rescata, recupera líneas que han escapado de lo tradicional los estoicos y los lógicos medievales Borges (la herida) la conjunción de la carne y la espada allí donde la herida es la conjunción entre la espada y la carne, es una visualización pero antológicamente no existe (es un ente) entidad de un cuerpo lingüístico, es una forma de tratar las cosas de una manera literaria (Borges) sería equiparable, en sí no es nada es un nada ontológico. Concepto de huella en Derridá es una impronta de algo que no está. La presencia de una ausencia. La cuestión ontológica, lo que es ese espectro. Tu eres en tanto que devienes, no eres nada fijable, indeterminable, vacío, intermedio, no es el convertirme en algo, el rechazo del mimetismo. La orquídea no imita a la avispa, es un acontecimiento que ocurre, el concepto de lo otro Yo es otro! Ahí está el rechazo a la imitación, Carlos Castañeda con el Don Juan, (antropólogo que se convierte en chamán, ocurrir conexiones. Para devenir algo tienes que de-terrritorializarte y re-territorializarte , ese movimiento que ellos hablan con el des y re terrritorialización. El acontecimiento es algo que no se puede detener.
El plano espacial no es temporal es histórico, pieza que se desarrolla sin actores, pura actuación, pieza musical sin músico.
Devenires, captura de códigos que pertenecen al mundo de los significados donde nos movemos. El devenir se viene por la captura de códigos ajenos.
El capitalismo es un rizoma y rompe cualquier código comunitario, rompe el código muy cerrado, lo que hace el capitalismo es cortar e imponer otro código abierto (el intercambio en base a la amistad fue impuesto por el dinero)
El capitalismo es des-codificador , un sistema donde todo vale y nada queda.
La misma lógica del acontecimiento. El significante dictatorial El significante es un dictador, la pantera rosa no imita nada evolución a-paralela, lo más importante escapa al lenguaje, el problema es que somos narrativos, como narras, ese es el gran problema occidental es lo que ésta gente (Deleuze) de-construye, Surrealista movimiento del siglo XX, el Froidismo, todo es darle sentido.

martes, 15 de octubre de 2013
La antifisis Judeo Cristiana y el inicio del capitalismo de Jean Baudrillard en su libro "Espejo de la Producción"
La antifisis Judeo Cristiana y el inicio del capitalismo de Jean Baudrillard en el "Espejo de la Producción"
Se van a sorprender de saber …lo que nunca van a leer ni escuchar por nuestros medios escritos, televisivos ni radiales, la qui de la cuestión, quienes están detrás de esta lucha encarnecida de un modelo que explota por todos lados….causantes en el origen de la destrucción de nuestro planeta…
Pagina 64, 65 y 66 del libro de Filosofía de Jean Baudrillard “El espejo de la producción (editorial Gedisa)
La antifisis judeo-cristiana
Esta separación de la Naturaleza bajo el signo del principio de producción se realiza en toda su amplitud por el sistema de la economía política capitalista, pero no surge con ella. Nació en la disociación judeo-cristiana del alma y la Naturaleza. Dios creó al hombre a su imagen y creó la naturaleza al uso del hombre. El alma es ese centro espiritual por donde el hombre es a imagen de Dios y se distingue radicalmente de todo el resto de la naturaleza (y de su propio cuerpo): “Particularmente en su forma occidental, el cristianismo es la religión más antropocéntrica que el mundo haya conocido jamás. El cristianismo no solo instituye, en absoluto contraste con el paganismo antiguo y las religiones orientales, un dualismo del hombre y la naturaleza, sino que afirma, por otra parte, que es la voluntad de Dios que el hombre explote la Naturaleza de acuerdo con sus propios fines”. (Sciencie,marzo de 1967.)
Ahí comienza la racionalidad, Fin del paganismo, del animismo, de la “inmersión” mágica del hombre en la naturaleza: todo esto es reinterpretado como superstición (el marxismo “racional”, por su parte, también lo reinterpretó como desarrollo “rudimentario” de las fuerzas productivas). De este modo la ciencia, la técnica, la producción material podrán entrar luego en contradicción con el orden cultural y los dogmas del cristianismo; su condición de posibilidad sigue, no obstante, el postulado cristiano de la trascendencia del hombre sobre la naturaleza. De allí que no haya sido en Grecia donde emergió un movimiento real de la ciencia: La racionalidad griega permanece fundada en una conformidad con la naturaleza, de la que se distingue radicalmente la racionalidad, la“libertad”cristiana fundada en la separación entre hombre y naturaleza, y en la dominación de ésta.
Tal separación no funda de inmediato una ética del trabajo (de la dominación material, de la producción) sino una ética de la ascesis, el sufrimiento, la mortificación, una ética “extramundana”, según la expresión de Max Weber, de la sublimación. No hay moral productiva, por lo tanto, pero ya se perfila cierto orden: la salvación se “gana”, es una empresa individual. El paso del modo ascético al modo productivo, de la mortificación al trabajo, de la finalidad de la salvación a la finalidad, secularizada de las necesidades (con la transición puritana de comienzos del capitalismo, en que el trabajo, y el calculo racional tienen aún el carácter de una ascesis _intra-mundana_ y de una perspectiva de salvación), nada cambia en el principio de separación y sublimación, de represión (refoulement) y violencia operativa. Salvación o trabajo, desde ahora nos hallamos en el reino del fin y los medios.
De las prácticas ascéticas a las prácticas productivas (y de éstas a las prácticas consumistas), hay pues resublimación, pero la resublimación nunca es, como se sabe, sino una metamorfosis de la sublimación represiva. La dimensión ética se seculariza bajo el signo de la dominación material de la naturaleza.
El cristianismo se encuentra, por lo tanto, en el centro de una ruptura de los intercambios simbólicos, En él se dibuja la forma ideológica más adecuada para sostener la explotación racional e intensiva de la naturaleza4, según una larga transición que va de los siglos XIII/XIV, cuando el trabajo comienza a imponerse como valor, hasta el siglo XVI, cuando se organizan en torno a él, en torno a su esquema racional y continuo, a la generalización secular del axioma cristiano en cuanto a la naturaleza, la empresa productiva capitalista y el sistema de la economía política. Pero esta revolución del cálculo racional de producción, subrayado por Weber, no es inaugural: está prefigurada en el corte del cristianismo. La economía política es una especie de potencialización de dicho corte.
_______________
4 Aunque continuamente lo hayan atravesado corrientes contrarias, heréticas, siempre ligadas, en su movimiento de oposición, a un “naturismo”, a una rehabilitación de la naturaleza, aun más allá del cristianismo generalmente expresado por una nostalgia de los orígenes de éste. Desde San francisco de Asís y su angelismo crístico (todas la criaturas cantan a Dios, etc.)
-pero es sabido que San Francisco fue una suerte de operación contraataque de la Iglesia Católica, operación que apuntaba a desactivar las herejías cátaras y panteístas, en que, por entonces, todo el mundo occidental amenazaba caer- a Spinoza y su sutil e impío panteísmo (en la naturaleza Dios está en todas partes, por lo tanto no está en ninguna), y a todas las sectas adánicas que predicaban el repudio del trabajo y la resurrección de los cuerpos y soñaban con abolir la propia finalidad del orden cristiano (su principio de transcendencia y sublimación) en su exigencia inmediata de fin del mundo y de paradise now; contra toda esa herejía milenaria, naturalista y panteísta, mística y libertaria, la iglesia siempre defendió, al mismo tiempo que el corte inaugural con la naturaleza, una moral del esfuerzo y el mérito, del trabajo y las obras, paralela a la evolución del orden de producción y ligada a la dimensión política del poder.
Pagina 64, 65 y 66 del libro de Filosofía de Jean Baudrillard “El espejo de la producción (editorial Gedisa)
La antifisis judeo-cristiana
Esta separación de la Naturaleza bajo el signo del principio de producción se realiza en toda su amplitud por el sistema de la economía política capitalista, pero no surge con ella. Nació en la disociación judeo-cristiana del alma y la Naturaleza. Dios creó al hombre a su imagen y creó la naturaleza al uso del hombre. El alma es ese centro espiritual por donde el hombre es a imagen de Dios y se distingue radicalmente de todo el resto de la naturaleza (y de su propio cuerpo): “Particularmente en su forma occidental, el cristianismo es la religión más antropocéntrica que el mundo haya conocido jamás. El cristianismo no solo instituye, en absoluto contraste con el paganismo antiguo y las religiones orientales, un dualismo del hombre y la naturaleza, sino que afirma, por otra parte, que es la voluntad de Dios que el hombre explote la Naturaleza de acuerdo con sus propios fines”. (Sciencie,marzo de 1967.)
Ahí comienza la racionalidad, Fin del paganismo, del animismo, de la “inmersión” mágica del hombre en la naturaleza: todo esto es reinterpretado como superstición (el marxismo “racional”, por su parte, también lo reinterpretó como desarrollo “rudimentario” de las fuerzas productivas). De este modo la ciencia, la técnica, la producción material podrán entrar luego en contradicción con el orden cultural y los dogmas del cristianismo; su condición de posibilidad sigue, no obstante, el postulado cristiano de la trascendencia del hombre sobre la naturaleza. De allí que no haya sido en Grecia donde emergió un movimiento real de la ciencia: La racionalidad griega permanece fundada en una conformidad con la naturaleza, de la que se distingue radicalmente la racionalidad, la“libertad”cristiana fundada en la separación entre hombre y naturaleza, y en la dominación de ésta.
Tal separación no funda de inmediato una ética del trabajo (de la dominación material, de la producción) sino una ética de la ascesis, el sufrimiento, la mortificación, una ética “extramundana”, según la expresión de Max Weber, de la sublimación. No hay moral productiva, por lo tanto, pero ya se perfila cierto orden: la salvación se “gana”, es una empresa individual. El paso del modo ascético al modo productivo, de la mortificación al trabajo, de la finalidad de la salvación a la finalidad, secularizada de las necesidades (con la transición puritana de comienzos del capitalismo, en que el trabajo, y el calculo racional tienen aún el carácter de una ascesis _intra-mundana_ y de una perspectiva de salvación), nada cambia en el principio de separación y sublimación, de represión (refoulement) y violencia operativa. Salvación o trabajo, desde ahora nos hallamos en el reino del fin y los medios.
De las prácticas ascéticas a las prácticas productivas (y de éstas a las prácticas consumistas), hay pues resublimación, pero la resublimación nunca es, como se sabe, sino una metamorfosis de la sublimación represiva. La dimensión ética se seculariza bajo el signo de la dominación material de la naturaleza.
El cristianismo se encuentra, por lo tanto, en el centro de una ruptura de los intercambios simbólicos, En él se dibuja la forma ideológica más adecuada para sostener la explotación racional e intensiva de la naturaleza4, según una larga transición que va de los siglos XIII/XIV, cuando el trabajo comienza a imponerse como valor, hasta el siglo XVI, cuando se organizan en torno a él, en torno a su esquema racional y continuo, a la generalización secular del axioma cristiano en cuanto a la naturaleza, la empresa productiva capitalista y el sistema de la economía política. Pero esta revolución del cálculo racional de producción, subrayado por Weber, no es inaugural: está prefigurada en el corte del cristianismo. La economía política es una especie de potencialización de dicho corte.
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4 Aunque continuamente lo hayan atravesado corrientes contrarias, heréticas, siempre ligadas, en su movimiento de oposición, a un “naturismo”, a una rehabilitación de la naturaleza, aun más allá del cristianismo generalmente expresado por una nostalgia de los orígenes de éste. Desde San francisco de Asís y su angelismo crístico (todas la criaturas cantan a Dios, etc.)
-pero es sabido que San Francisco fue una suerte de operación contraataque de la Iglesia Católica, operación que apuntaba a desactivar las herejías cátaras y panteístas, en que, por entonces, todo el mundo occidental amenazaba caer- a Spinoza y su sutil e impío panteísmo (en la naturaleza Dios está en todas partes, por lo tanto no está en ninguna), y a todas las sectas adánicas que predicaban el repudio del trabajo y la resurrección de los cuerpos y soñaban con abolir la propia finalidad del orden cristiano (su principio de transcendencia y sublimación) en su exigencia inmediata de fin del mundo y de paradise now; contra toda esa herejía milenaria, naturalista y panteísta, mística y libertaria, la iglesia siempre defendió, al mismo tiempo que el corte inaugural con la naturaleza, una moral del esfuerzo y el mérito, del trabajo y las obras, paralela a la evolución del orden de producción y ligada a la dimensión política del poder.
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